Sunday, June 19, 2005

Terremoto

La histórica imprecisión sobre su nacimiento es algo que a Alejandro Jodorowsky -escritor chileno avecindado en París- lo saca de quicio.“En rigor, sólo fui parido en Iquique porque en Tocopilla, donde vivían mis padres, no había hospital. Y es una lata porque me cortaron mis raíces. Ahora, todas mis biografías dicen que soy de Iquique”, cuenta con molestia.-¿Supo del terremoto que remeció el norte de Chile?-Sí. Hay algo que recorté del diario “El País”: una familia de seis personas (Cantillana Flores) va a visitar la ermita de San Lorenzo y éste los mata. Me parece bastante interesante. A veces la superstición te ayuda y otras veces te mata. Es un arma de doble filo.-¿Eso es gracioso?-No. No me voy a reír de los muertos, pues. Pero es una prueba fehaciente de que la idolatría es capaz de sanarte y de matarte. Es un asunto de religiones, ¿comprendes?-¿La culpa, entonces, es del santo?-No, pero sí de la gente que lo venera. Hay que tener mucho cuidado de venerar santos al exterior de uno. Es mejor hacerlo dentro de tu propia alma.-¿Cuál fue su primera experiencia con terremotos?-Uno fuertísimo en Santiago, por la época del terremoto de Chillán. Mi padre se reía de la gente aterrada y me puso en el balcón, obligándome a reír. Fue aterrador. Hice como que reía para que mi padre me quisiera.-¿Lo consiguió?-No. No lo logré. Lo cierto es que no me quiso nunca.-¿Por qué somos tan frágiles?-Porque finalmente nada es sólido. Todo puede terminar de un minuto a otro. Quizás eso nos haga más existenciales. A cada minuto, algo te puede caer encima. Una vez, a un señor en Estados Unidos lo mató una vaca congelada que cayó del cielo desde un avión de carga. Imagínate. A otro lo mató una zanahoria que voló de un camión a toda velocidad y le atravesó el cuello.-Usted perdió un hijo. ¿Es posible combatir ese dolor?-No. No se puede. El dolor existe y no aceptarlo es un error. Debes navegar con lo bueno y lo malo. Sólo así es posible avanzar. Es la ley de la vida. Si Dios fuera bueno, las arañas no se comerían a las moscas.