Uno de los aspectos relevantes que ha ido develando nuestro programa de entrenamiento, es la conexión y sincronía que se produce en la emocionalidad de cada uno de los participantes al momento de jugar en línea, se vincula a las formas de actuar o relacionarnos -que empleamos en la cotidianeidad de nuestras vidas- al proceder que utilizamos al enfrentarnos a quiebres, desafíos y problemáticas de “la realidad”.
¿Cómo ocurre la visualización de nuestras prácticas particulares y colectivas en la virtualidad?
Entendemos que vivimos en un mundo pluralista, cambiante y vertiginoso, donde el futuro requiere ser articulado de manera colectiva, expedita y con altos estándares de excelencia. Es así que cuando nos proponemos realizar misiones determinadas en grupo, hay requerimientos, pedidos y requisitos para desempeñarnos de manera efectiva en el desarrollo de nuestra misión. Algunos de ellos en el mundo de WOW tienen que ver con que cada uno de los personajes de los participantes, cumpla con un nivel o level determinado para acceder a la misión, portar con las armaduras y vestimentas adecuadas para un optimo desempeño en el rol asignado durante la misión.
Es así que iniciamos la orquestación de compromisos colectivos para éxito en nuestra misión. De tal manera que como primera observación, la coordinación, compromisos y responsabilidades que solemos emplear para nuestros equipos de trabajo, estudio, etc. Se ven extrapolados en esta acción.
La impecabilidad, cumplimiento y compromiso con el equipo, proyecto o desafío en el mundo sintético de WOW -en términos de valoración colectiva- produce la misma emocionalidad que vivenciamos cuando uno de los miembros de nuestra empresa u organización cumple o no sus compromisos, de acuerdo al rol o puesto de trabajo asignado.
Como segunda observación, la identidad y confianza que cultivamos con el cumplimiento de estándares antes fijados; Se da por las evaluaciones que hacemos de nuestro desempeño colectivo y particular en la misión propuesta; Lo cual en este tipo de plataformas virtuales –y específicamente en WOW, donde para aumentar de nivel o level es imprescindible la asociatividad- nos permite visualizar íntegramente el compromiso que cada uno de los integrantes es capaz de entregar a la comunidad.
La globalidad y conectividad que hoy poseemos para desarrollar negocios, trabajos, estudios y proyectos con otros seres humanos que no necesariamente se encuentren en el mismo lugar físico; Involucra necesariamente, relacionarnos de manera colectiva con una ética en común. Donde la desprolijidad, cumplimiento, éxitos y fracasos se verán reflejados tarde o temprano en la evaluación de la meta. La diferencia en WOW, es que nos permite visualizar de manera más rápida este proceso.
Algunos ejemplos de esto:
* Es posible identificar en un ejercicio colectivo, nuestras inercias particulares, tal y cual como en la cotidianeidad de nuestras practicas en la “realidad”
* El cultivo de nuestra identidad y ética en común, junto a seres humanos con los cuales conformamos esta comunidad, se nutre de las experiencias que vamos desarrollando en las misiones que nos proponemos como equipo
* Algunos de los fenómenos psicológicos que vivenciamos en el desarrollo de una misión, como fenómeno psicológico por el estado de ánimo que produce el éxito o fracaso, nos permite enfrentar e identificar los aciertos y torpezas en que debemos trabajar
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Monday, December 28, 2009
Thursday, December 10, 2009
Jugando Warcraft y aprendizaje
Jugando Warcraft
Enviado por Jorge Jorquera
El siguiente post tiene como objetivo compartir mi experiencia con WoW (World of Warcraft), el juego masivo en línea más importante del mundo. No soy un experto en el juego. Participo de Fuerza del Sur, un "guild" (organización) donde he ido aprendiendo y también en la experiencia pionera Esta semana el senador Fernando Flores presentó en el seminario Conecta 2009 su exposición "La orquestación de los compromisos y alineamientos emocionales en un mundo pluralista: juegos como laboratorios". Flores está en WoW hace ya varios años y ha demostrado su interés en asociar las prácticas del juego con el mundo de la Educación, de hecho diversas iniciativas pioneras en Chile han surgido de su lado, como por ejemplo el trabajo de la Fundación País Digital en Chiloé (ver video al final del post).
Hace un año me uní a World of Warcraft. Soy admirador de los juegos, pero nunca había participado de un MMORPG (juego masivo en línea). He sido un jugador inconstante, pero últimamente he ido pidiendo más ayuda y he ido avanzando más rápido. El juego en sí es un mundo maravilloso, gráficamente impecable, con cientos de atracciones, miles de tareas y una orgánica que permite que sea el trabajo en grupo un factor de relevancia, el cual se ve reflejado en nuestros personajes.
Lo interesante del planteamiento de Flores es que a este "mundo" (en el cual participan más de 11 millones de personas según la última información oficial) se le puede sacar partido para realizar importantes avances en la Educación y el Trabajo. La fortaleza de WoW está en que llegado cierto nivel, no es posible seguir avanzando solo: es necesario pedir ayuda. Y es aquí donde yo estoy encantado con esta plataforma. Aparte de Fuerza del Sur, he jugado con chinos, norteamericanos, franceses, alemanes, y a ellos no les produce mayor diferencia participar con un chileno (bueno sí un poco, pero no es relevante para las misiones). El juego produce globalidad a la fuerza, y es notable porque aún cuando ahora está disponible en Español, prefiero seguir jugándolo en inglés. Sé que para meterse en las conversaciones del mundo es necesario manejar el idioma.El segundo factor de relevancia son las prácticas de los jugadores. Un jugador que no llega a tiempo, que no cumple las misiones, que no está bien preparado con su equipo y armamento, no sirve para el grupo. A los jugadores se les exige impecabilidad. Por ejemplo un personaje que ataque con armas de baja calidad resulta más un problema que un aporte. Y cuando eso se traduce en una práctica constante, el jugador queda con una mala identidad, lo que se traduce en que posiblemente no será convocado de nuevo, al menos hasta que mejore su potencial. Esa práctica de impecabilidad es sumamente notoria y creo que le hace bien a las organizaciones mirarla de este modo.
Por último y no menos importante, están los más jóvenes quienes (y lo digo con admiración) son capaces de jugar, pelear, hablar y guiar las misiones con absoluta normalidad. El juego requiere práctica con los dedos al comienzo, y al parecer a ellos se les hace muy natural (a diferencia de quienes somos mayores). Los jóvenes tienen mucho que enseñarnos con este tipo de juegos a los adultos.En resumen el juego abre la oportunidad de conectarse con las generaciones más jóvenes y aprovechar su potencial para entender sus prácticas y su cultura. Además es un mundo sorprendente con su propia economía y organización social que va entrenando habilidades en la medida que se van avanzando en los niveles, y que va reflejando la propia personalidad.
Les dejo el video de Chiloé que mencioné antes y si les nace el interés hablen con los expertos en Chile en Fuerza del Sur, protagonistas de la nota de Canal 13.
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